EID MOBARAK SAID

FELIZ EID A TODOS LOS MUSULMANES




El décimo día del mes de Dhul-Hiyya se celebra la fiesta del sacrificio, el 'eid al adha, el día más grande para los musulmanes. Ibn 'Omar ha narrado lo siguiente: el Día del Nahr [día del sacrificio], el Mensajero de Al-lâh (saws) se levantó entre los reunidos durante el Hayy y dijo: “Este es el día más grande”. Luego empezó a repetir: “¡Oh Al-lâh! Sé testigo que he entregado Tu Mensaje”. Después se despidió de la gente, y estos se dieron cuenta de que era la peregrinación de despedida.

En este día bendito los cabeza de familia musulmanes sacrifican un cordero, el mismo que Ibrahîm (as) sacrificó en sustitución de su hijo Ismael (as). Así, cada musulmán se pone en la situación (en el maqam) de Ibrahîm y repite el gesto de la sustitución (badal). Comprender este gesto es comprender porque este es el día más importante en el islam, nos pone en la situación de devolver a ese día (a ese gesto) su sentido.

Y en este camino no podemos quedarnos cortos. La importancia del sacrificio es tal, que Sidna Muhámmad (saws) dijo: “Aquel que tenga los medios y no realice un sacrificio, no es uno de los nuestros”.

De entrada, la propia idea de una “fiesta del sacrificio” se nos presenta como una paradoja: ¿cómo puede un sacrificio, que evoca a la sangre y a la pérdida, ser considerado como una fiesta? Para todos aquellos educados en países donde aún está presente el cristianismo, la idea del sacrificio está asociada a la figura del “cristo en la cruz”, una imagen de sufrimiento insoportable, difícil de considerar como una “fiesta”. En el caso del islam, es justo lo contrario. El sacrificio es una sustitución, un acto por el cual celebramos la renuncia a toda mortificación morbosa, que nos abre a la aceptación consciente de los dones que Al-lâh nos ha entregado.

En la mitología sacrificial, la idea del sacrificio de uno mismo está asociado a la idea del premio: debemos renunciar a los bienes de “este mundo” (el dunia, lo mundano) para lograr los bienes del “otro mundo” (el âjira, la vida después de la vida). La relación entre el dunia y el âjira se da como inversión: los sufrimientos alcanzados en la tierra tienen como recompensa los deleites del Paraíso, pero a quien vive entregado a los deleites de este mundo se le dará a probar los tormentos del Infierno.

En el islam nos encontramos con un planteamiento diametralmente opuesto. La sustitución que Al-lâh realiza permite que Ibrahîm (as) disfrute de la paternidad, legitima el amor hacia la Creación de Al-lâh subhana wa ta'ala. Al matar el cordero, estamos celebrando la vida de Ismael (as), los dones de la vida. No se nos exige el sacrificio de lo más querido, sino que la conciencia de que todo está sujeto al Mandato de Al-lâh nos conduce a la celebración del sacrificio. Así, la muerte está unida a la consecución de un bien más grande para el hombre, en esta vida y en la otra.

# Posté le dimanche 07 décembre 2008 18:38

Modifié le mardi 20 janvier 2009 06:13

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# Posté le dimanche 21 septembre 2008 10:55

EL AYUNO Y SU SIGNIFICADO ESPIRITUAL

EL AYUNO Y SU SIGNIFICADO ESPIRITUAL
CONDICIONES Y SIGNIFICADO ESPIRITUAL DEL AYUNO EN EL MES DE RAMADAN

¿EN QUÉ CONSISTE EL AYUNO?
El ayuno de Ramadán es una orden de Dios y una purificación, que consiste en la abstinencia total de la bebida, comida, relaciones matrimoniales y otros detalles más que puntualizaremos.

¿QUÉ TIEMPO DEL DÍA?
Comienza desde el amanecer hasta la puesta del sol.

¿QUÉ TIEMPO DEL AÑO?
El mes de Ramadán, que es el noveno del calendario Islámico.

¿PARA QUIÉN ES OBLIGATORIO?
El ayuno es una obligación inexcusable, pues su mandato esta claramente especificado por Allah, en el Corán:

"AQUEL QUE PRESENCIE EL MES DE RAMADÁN, QUE LO AYUNE".

El ayuno del mes, es obligatorio para todo musulmán, hombre o mujer, que haya alcanzado la mayoría de edad (de acuerdo a la Sharía), que se encuentre gozando de plenas facultades mentales y físicas. Existen las siguientes categorías:

1. Obligatoria: a) el mes de Ramadán. b) promesa personal de ayuno. c) expiación de faltas.
2. Voluntaria: de acuerdo al Sunnah . Ejemplo: los seis días del mes de Shawwal.

El día de Arafat. El día de Ashura y otros establecidos en la Tradición Profética.

DÍAS PROHIBIDOS DE AYUNO:
1. Los días de las fiestas de los dos EID anuales.
2. Los días que se llaman de ¨Tashriq¨ o los tres días subsiguientes al EID AL-ADHA.
3. Otros establecidos en el Sunnah como: todos los días del año; sólo el viernes, etc.

CONDICIONES PARA EL AYUNO:
Tener la intención de ayunar por complacer a Allah en su ordenanza establecida. Siendo preferible reanudar la pureza de la intención cada noche.

Para las mujeres adultas:
- Encontrarse en estado de purificación del ciclo menstrual
- Estar fuera del puerperio o embarazo.

LO QUE QUEBRANTA LA LEY SAGRADA DEL AYUNO Y QUE OBLIGATORIAMENTE NECESITA SER EXPIADO:
- COMIDA, - BEBIDA Y- RELACIONES MATRIMONIALES.

Por cada día quebrantado intencionalmente:
- Liberar un esclavo, o
- Ayunar dos meses seguidos, o
- Dar de comer a sesenta personas de escasos recursos.

ES SUNNAH DURANTE EL AYUNO:
1. Atrazar el Sojur (Comida de la madrugada , antes de empezar el ayuno).
2. Apresurar el Iftar (Ruptura del ayuno).
3. Romper el ayuno con dátil (algo dulce o agua).
4. Seguir el Ejemplo del Profeta Mujammad y no tratar de hacer más o menos que Él.

RAZONES QUE PERMITEN NO AYUNAR:
1. La enfermedad.
2. Estar de viaje.
3. La mujer embarazada y la que esta dando de lactar.
4. Maltratos físicos o inminente amenaza de muerte.
5. Entrar en edad que es difícil ayunar, vejez.

Es importante evitar completamente palabrería vulgar, soez, mentiras, rencillas, peleas y en general actos deshonestos, que estén involucrados los cinco sentidos del cuerpo y que puedan poner en grave peligro el cumplimiento de esta LEY SAGRADA DEL AYUNO.

DU'A (súplica) para el momento de la ruptura del ayuno:

Transliteración:
<<ALAHUMMA LAKA SUMTU, WA BIKA AMANTU, WA 'ALA RIZQUIKA AFTARTU>>.

Traducción:
"!Oh Dios mío!. Por Ti yo he ayunado, en Ti pongo toda mi confianza y con Tu sustento yo rompo el ayuno".

El Significado Espiritual del Ayuno

Nuestro objetivo en este punto no es más que estudiar el significado íntimo del ayuno. Sin embargo, en primer lugar vamos a estudiar algunos puntos importantes.

¿Qué sabiduría intrínseca subyace al abstenerse durante el día de la ingestión de líquidos y alimentos, que son necesidades naturales, debido al ayuno? ¿No es perjudicial para la salud ayunar puesto que nos impide tomar las calorías y los nutrientes suficientes durante el invierno?

Ayunar absteniéndose de comer y beber desde el punto de vista islámico no es perjudicial para la salud durante las épocas más frías. Las observaciones biológicas demuestran que ciertos animales salvajes no pueden encontrar nada para comer y para combatir esta escasez de alimentos y el frió externo se refugian en cubiles, pasando el invierno en un estado similar al sueño, la llamada hibernación, un sueño invernal en donde se ralentiza el ritmo metabólico corporal y «ayunan» durante toda la época gélida del año. Este sueño los rejuvenece y los fortalece a principios de la primavera.

Ocurre lo mismo con los árboles, pierden las hojas, se aletargan e incluso no necesitan agua. Después de unos meses «ayunando», con la llegada de la primavera, se rejuvenecen y pasan a ser árboles más vigorosos, brotando nuevas hojas y flores.

Como todos los órganos, el sistema digestivo necesita descansar y el ayuno es la respuesta a esa necesidad. Pero el verdadero objetivo del ayuno no son tales beneficios médicos.

El ser humano es la gran obra de Dios. Es una unión de elementos contradictorios, el cuerpo y el alma, lo material y el significado que se complementan en ello. La felicidad del hombre depende el equilibrio entre ambos elementos. Como nuestro lado material y mundano es más concreto y dominante, siempre tiende a ensombrecer y dominar nuestros poderes espirituales. Si esa tendencia continua influyendo durante mucho tiempo, impide la maduración del alma humana. Para poder someter al cuerpo ante el alma, hay que limitar el poder del cuerpo y fortalecer el alma.

El hambre, la sed y limitación de los deseos sexuales además de controlar nuestra lengua, nuestro corazón y nuestra mente son muy eficaces para alcanzar dicho objetivo. Esto es un hecho ampliamente comprobado por la experiencia.

Una de las señales de la madurez de una persona es la sumisión de la naturaleza animal a la mente y alma. La naturaleza humana es indócil, a veces se excede y a veces afable. Para calmarla se necesita una práctica tan dura como «el ayuno». Si pide perdón después de hacer un pecado e intenta borrarlo ayunando, esto hace que su voluntad sea firme, purifica su alma y le consuela.

Abstenerse de la comida y el agua es una característica de los ángeles. Aquel que ayuna se asemeja a los ángeles y lo más importante, lo acerca más a Dios por lo que hace, es decir ayuna, porque es un decreto de Dios. Así, alcanza la complacencia de Dios que es el último objetivo de los fieles.

Hay algunas normas que hay que cumplir para lograr el objetivo del ayuno. El ayuno es la acción de «permanecer lejos de los actos que lo rompen». Con un significado perfecto, el ayuno se realiza con la participación de todos los órganos porque hemos de privar el estómago de comer y beber tanto como resguárdanos de la mentira, los insultos y hablar en vano. El ojo no tiene que mirar hacia lo ilícito y buscar defectos de otros. Los oídos no tienen que escuchar calumnias ni murmuraciones. Y lo más importante es que el corazón y la mente tienen que reflexionar sobre aquello que es bueno. Los eruditos espirituales dicen que mentir y murmurar acerca de alguien rompe el ayuno. El que no ayuna con todos las partes de su cuerpo parece que así lo hace pero en realidad no puede alcanzar la profundidad del ayuno. Un hadiz del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) menciona la misma verdad: «Mucha gente que ayuna no obtiene nada de su ayuno excepto hambre y sed».

El que ayuna con todo su cuerpo y alma será más cuidadoso y decente. Incluso, si alguien le injuria o le molesta, debe decirle: «Estoy ayunando». Nuestro Amado Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nos lo sugiere. Además es uno de los motivos por los que disminuyen los problemas de orden público.

Todos los actos religiosos pasan a ser meritorios después de ser adornados con la noble cualidad «Ijlas»—sinceridad—. Ijlas significa hacer cualquier acto con una intención pura, solo por Dios. El ayuno es la verdadera muestra del «ijlas».

En un hadiz qudsi, Dios dice: «El ayuno tan sólo es por Mí, y Yo lo recompensaré». Por eso, los creyentes han de estar libres de todos aquellos actos que dañan su ijlas. No tienen que esperar alguna recompensa o un privilegio por ayunar, para que así no se menoscabe la dignidad de su veneración.

El ayuno consta de tres partes: El ayuno del alma significa abandonar las ambiciones desmedidas y tener sobriedad. El ayuno del intelecto no es más que permanecer en contra de los deseos del yo carnal. El ayuno del nafs es abstenerse de comer, beber y de lo ilícito.

El hadiz que dice «El ayuno es un escudo.» ha sido interpretado como una separación entre el hombre y todo lo demás excepto Dios.


Para resumir, hay tres grados de ayuno: El ayuno de la gente común debe abstenerse de comer, beber y de tener relaciones sexuales desde antes del amanecer hasta el ocaso. El ayuno de los verdaderos sabios —Jawas— significa tomar bajo total control el resto del cuerpo además del ayuno de la gente común. El ayuno de la «elite» los sabios—Jawasul Jawas, Arifin— consiste en privar al corazón de toda aquello que no sea Dios. Durante el ayuno el pueblo llano no colma su estómago con el alimento, los sabios se abstienen de toda clase de mal y contienen todos sus órganos y la flor y nata de la Umma (Arifin) tan sólo llenan su corazón con Dios. Este es el verdadero objetivo esperado del ayuno.

Escrito por Ali Budak FUENTE: www.islamenlinea.com

# Posté le jeudi 11 septembre 2008 08:27

¿Cuáles son los beneficios espirituales del ayuno?

¿Cuáles son los beneficios espirituales del ayuno?
CUALES SON LOS BENEFICIOES ESPIRITUALES DEL AYUNO EN RAMADAN ?

El ser humano tiene una estructura compuesta de cuerpo y alma. Cada uno de estos dos elementos intenta hacer girar a la persona alrededor de su eje. Uno de los aspectos de estos dos elementos es el deseo sensual y animal. O sea, es el aspecto relacionado con el cuerpo humano.

Otro aspecto del ser humano es lo espiritual, lo cual le recuerda su razón de existir, le alienta a que realice buenas acciones, le provoca ver los reinos espirituales, le hace disfrutar de sabores indescriptibles aunque tenga hambre y sed, y le conmina a mantenerse lejos de las maldades.

Si en una persona el espí¬ritu pierde el poder y lo carnal se hace dominante, entonces esa persona se deja llevar según sus deseos carnales. Hace caso omiso de los límites de la mente y la religión, y gasta casi todo el poder de su mente en obtener los mejores y más variados tipos de comida y bebida. Su única preocupación consiste en pensar cómo satisfacer sus deseos sensuales. No hay mejor descripción que la del siguiente versículo del Corán: «Pero los que se niegan a creer se dan al disfrute y comen como los animales de rebaño; y el Fuego será la morada que posean» (Corán 47:12).

El ayuno recuerda la unión con Dios

Cada momento, cada segundo de la persona que ayuna es muy importante ya que le recuerdan a Dios, sus bendiciones y lo más importante la unión con Él. El ayuno realiza esta función de dos maneras. Esto se puede resumir del siguiente modo: el deseo a las bendiciones que no será destruido por lo sabores y el sabor que viene con la disminución de las amarguras. Una persona que pasa un día entero pasando hambre y sed, aunque parezca fastidiada, en realidad las bendiciones que le traerá esta oración le hacen olvidar lo que sufre. La persona que ayuna solamente piensa en llegar a su Señor, y por El Mismo deja de comer, beber y pensar en los deseos carnales. Gracias a este pensamiento, todas las facultades de su vida se mueven con rectitud. Y el Mensajero de Dios declara: «Hay dos períodos relajantes para la persona que ayuna. Uno es cuando rompe el ayuno (iftar) y el otro es el momento en que se encuentra con su Señor».[1]

El ayuno le hace alcanzar al humano el nivel de los Ángeles

Existen dos aspectos en los humanos: el aspecto angelical y el bestial. Cuando una persona se comporta de manera opuesta a los sentimientos animales siente en su consciencia su parte angelical y que va reduciendo la parte bestial. Los humanos son seres inferiores a los ángeles pero superiores a las demás criaturas. Y Dios le dio el poder de llegar al rango más alto y también descender al nivel más bajo. Por consiguiente, el ser humano a veces supera a los ángeles y los deja atrás en cuanto al nivel de cercanía a Dios. Y otras veces desciende más debajo de donde los demonios habitan. «Que en verdad creamos al hombre en la mejor armonía y luego lo convertimos en uno de los más bajos» (Corán 95:4 6).

Una de las características de los seres humanos que los diferencia de los ángeles es el hecho de que tengan nafs (el yo carnal). En los ángeles no existen comportamientos tales como comer, beber, casarse o rebelarse contra Dios. Ellos, por su naturaleza, son criaturas inocentes y pasan cada instante rezando a Dios. «No se le adelantan en la palabra y actúan siguiendo lo que les manda. Dios sabe lo que tienen delante y lo que tienen detrás. Sólo quien es aceptado puede interceder por ellos. Y le tienen mucho miedo a Él» (21:27 28). En cuanto a los seres humanos, ellos necesitan comer y beber para sobrevivir. Y siempre es posible que cometan errores y se rebelen. Pero un creyente que ayuna adquiere cualidades angelicales absteniéndose de comer, beber, de los deseos carnales y las malas acciones, como contar embustes o la crueldad. Incluso supera a los ángeles con estos comportamientos. Y Dios se enorgullece con Sus siervos que se comportan así y los pone como ejemplo a los ángeles.[2]

El Ayuno enseña el Valor de las Bendiciones

Dios adornó con miles de bendiciones la Tierra dejándola a la orden del Califa de la Tierra, es decir, los seres humanos. Cada día es como si nos bajara una mesa del Cielo; mientras se quita una, inmediatamente viene otra. Los árboles dan frutas sea en verano o invierno; el cielo está lleno de tesoros y de la Tierra rebosan muchas bendiciones: «Y os ha dado de todo lo que habéis pedido. Si tratáis de contar las bendiciones de Dios, no podréis enumerarlas; es cierto que el hombre es injusto, ingrato» (Corán 14:34).

El Cielo y la Tierra han sido puestos bajo las órdenes de los seres humanos y ellos estando incluidos en ellos, no se dan cuenta de estas bendiciones. Son como aquellos peces que a pesar de que nadan en el agua, no reconocen el mar. Ellos se encuentran en el mar, pero no están al corriente del agua que les facilita nadar. El ser humano, que nada entre las bendiciones, gracias al ayuno toma en consideración su importancia y trata de agradecérselo a Dios por ellas.

El ayuno acostumbra a las personas a economizar

La plegaria que es, en definitiva, el ayuno en el Islam, enseña a las personas que preservar es una virtud. El ayuno se puede considerar como un maestro que imparte economía. Una persona que hace todo lo que le da gana y siempre que quiera, cuando esté ayunando tiene que abstenerse de algunas cosas. Por ejemplo, un hombre que siempre come y se rinde a los deseos de su cuerpo, cuando ayuna, tendrá que esperar a la hora de romper el ayuno (iftar); por lo tanto aprenderá a administrar y se mantendrá lejos de vivir irresponsablemente.

El Ayuno ensalza el Espíritu

Los humanos son criaturas compuestas de cuerpo y el alma. De la misma manera que el cuerpo tiene algunas necesidades y deseos, el alma también tiene algunos deseos y necesidades. El ser humano es una criatura pequeña en cuanto a su tamaño corporal; sin embargo, en cuanto a sus cualidades espirituales se encuentra altamente capacitado para abrazar la eternidad. Con sus miles de tentaciones, deseos, sentimientos, emociones, imaginaciones y pensamientos, el ser humano es como un pequeño repertorio del Universo.

De este modo aquello que induce a realizar los deseos y las tentaciones que desarrollan todas las capacidades y el aspecto espiritual de una persona; lo que extiende sus pensamientos y los dispone, aquello que disciplina sus poderes sensuales; lo que lo hace alcanzar la madurez, el ví-nculo más sublime y alto que lo hace unir a su Señor, no es ni más ni menos que la oración.[3] Por consiguiente, en el ayuno, que no es más que una forma de devoción, existen estas peculiaridades. El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) en un hadiz dice: « Se debe dar limosna por todo. Y la parte que corresponde al cuerpo es ayunar. El ayuno es la mitad de la paciencia».[4] Salat (la oración diaria) es el pilar de la religión, el ayuno es el pilar y el alimento del alma, y la limosna es el pilar de la sociedad. Es decir, la religión sin salat, el alma sin el ayuno y la sociedad sin limosna no pueden ser duraderas. Como la comida alimenta al cuerpo, así el ayuno alimenta al alma; si no es posible vivir sin comer nada, tampoco es posible continuar la vida espiritual sin ayunar.

Es por eso que, dejando a un lado las diferencias en la forma de realizarlo, el ayuno fue un principio fundamental en todas las religiones que pretenden ganarles a las personas sus cualidades espirituales. Incluso, todos los Profetas que serían guías para madurar a la gente, pasaron ayunando el período de preparación para cargarse con esa misión importante. Y esto es otra prueba que demuestra la influencia del ayuno sobre la madurez de las personas.

Las personas que desean madurar espiritualmente deben realizar el ayuno. En otras palabras; los que no ayunan permanecen bajo el influjo de su cuerpo y no pueden llegar a la maduración deseada.

El Ayuno Refrena al Nafs (el yo carnal)

Es una necesidad imprescindible para las personas tomar las riendas del Nafs; ya que los deseos y las costumbres del nafs son unos venenos mortales, unos pesos que llevan a la persona a lo más bajo. Nafs siempre le ordena la maldad a la persona. El Profeta José con la siguiente declaración define de la mejor manera el nafs: «No puedo exonerar mi Nafs; ya que, salvo aquellos a quienes protege mi Señor, normalmente nafs siempre tiende a ordenar la maldad. Realmente, mi Señor es Indulgente, Misericordioso. El nafs se engrandece cuánto más se le da, y siempre quiere más y más. El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) en uno de sus rezos dice: «¡Dios mío! Me refugio en Ti de la debilidad y la pereza, de la cobardía y la mezquindad, de la vejez y los tormentos en la tumba. ¡Señor mío! Otórgale piedad a mi nafs; purifícalo ya que Tú eres el mejor de los que purifican. Tú eres su Dueño y Señor (del nafs). ¡Dios mío! De la ciencia que no es beneficiosa, del corazón que no tiene temor, del nafs que no se satisface y del rezo no aceptado me refugio en Ti».[5] Y en otro rezo se refugia en Dios de las maldades y los problemas que le causará su nafs.[6]

En este sentido, el ayuno es como un escudo contra la fornicación que arrastra al hombre a grandes peligros. Los que no pueden casarse, según el consejo del Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) deben ayunar; ya que el ayuno es un escudo contra los pecados.

La manera práctica de controlar el nafs es el ayuno. Es por tal motivo que el ayuno obligatorio (fard) se convirtió en uno de los pilares de la religión y se consideró como la forma más práctica de que una persona alcanzara el camino que va hacia la piedad. Efectivamente, Dios declara lo siguiente: «¡Creyentes! Se os ha prescrito el ayuno al igual que se les prescribió a los que os precedieron» (Corán 2:183).

El ayuno es como una cuerda y una rienda colocadas sobre el nafs y sirve para suavizar su obstinación. En un hadiz el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dice: «Dios, para educar al nafs le impartió algunos castigos. Primero lo quemó en el fuego y le preguntó: «¿Quién eres tú y quién soy Yo?». El Nafs le contestó: «Tú eres tú y yo soy yo». Entonces Dios lo educó con hambre y le volvió a preguntar: «¿Quién soy Yo y quién eres tú?». La respuesta del nafs fue de la siguiente manera: «Tú eres el Señor de los universos y yo soy un insignificante siervo Tuyo».

En resumen el hombre, con el ayuno, salva a su propio nafs de la desobediencia contra Dios y lo convierte en un siervo obediente. Cada una de las personas que ayunan nota en su consciencia sentimientos angelicales con más frecuencia que en los días ordinarios. Y también todos se dan cuenta de que no son capaces de hacer nada por sí mismos, ni siquiera pueden tocar el agua sin permiso y por lo tanto cada uno entiende que no es poseedor sino poseído y que no es independiente sino esclavo. Así concibe su incapacidad y pobreza, se da cuenta de sus defectos y se prepara para tocar la puerta de misericordia de Dios con una mano de agradecimiento.

El Ayuno es una Protección contra los Pecados

Cometer un pecado es un acto de destrucción interna y una contradicción con respecto a aquello que es natural. Una persona que comete pecados no es más que un desafortunado que se abandonó a los tormentos de conciencia y perdió todas sus habilidades y cualidades espirituales. Y si sigue cometiendo el mismo pecado, entonces pierde el control del todo y ya no tiene fuerzas para retenerse.

Hay un montón de pecados que cubren los caminos por los cuales camina el ser humano. En estos caminos, los pecados observan a las personas como una serpiente aunque se salve de uno, es muy difícil que siga a su camino sin perderse en los otros. Hay que tener una fuerza de voluntad de hierro para atravesar estos caminos puesto que en caso negativo no haríamos sino rebajar nuestro ser espiritual.

Así que el ayuno es como una garantía contra estos peligros. Para algunos es como una protección contra la desviación, una precaución contra las rebeliones, un buen compañero que protege como un escudo a su amigo y que se convierte en una puerta misteriosa en las murallas del Cielo para ayudarle entrar en el Paraíso.

El Mensajero de Dios (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dice: «¡Oh jóvenes! Si alguno de vosotros tiene la posibilidad de casarse que se case; ya que esto (el matrimonio) le protege contra los pecados del ojo lascivo. Y el que no tienen posibilidad de casarse que ayune; ya que el ayuno es un escudo contra los pecados».[7]

El ayuno es una práctica y desarrolla la capacidad de oponerse a los deseos carnales. Cuando una persona ayuna es capaz de impedir todo tipo de tentaciones y deseos negativos, y aparte de eso, con la fuerza que obtiene en esos momentos puede seguir impidiendo este tipo de deseos y tentaciones. El ayuno no significa tan sólo dejar vacío el estomago, sino es hacerle ayunar a todo lo que posee una persona, los sentimientos, la vista, el oído, el corazón y las imaginaciones; alejarlos de las cosas inútiles y dirigir a cada uno hacia el Más Allá. Un hombre que ayuna de esta manera vive una vida halal (legal) y hay que interpretar desde este punto de vista el siguiente hadiz del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él): «Quien me da garantías acerca de proteger su boca y lo lascivo de su entrepierna, yo le doy garantía sobre el Cielo».

La manera más fácil de tener bajo control la religión es el ayuno pues cuando el estomago siempre esta lleno, todo el cuerpo alcanza una capacidad inmensa de energía. Y esto provoca los deseos del nafs. Entonces ya no puede controlar su lengua. Una lengua sin control, es uno de los peligros más grandes para la vida de una persona en la Más Allá. Y el único remedio de controlarla es restringir los deseos del nafs. Como cumple con esa función, el ayuno es una receta muy aconsejable. Uno de los hadices del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) también lo afirma: «Que ninguno de vosotros, en los dí¬as de ayuno, no diga nada malo a nadie y no grite. Si alguien le molesta, con la lengua o con la mano, que le conteste diciendo: Estoy ayunando».[8] «Quien no se abstiene de mentir y de malos comportamientos, que sepa que Dios no necesita que él/ella deje de comer y beber».[9]

En resumen, el ayuno perfecto consiste en hacerle ayunar tanto al estomago como a los ojos, los oídos, el corazón, las imaginaciones y los pensamientos. Es decir, protegiéndolos de los actos prohibidos y dirigir a cada uno a la servidumbre ante Dios. Si se puede tomar bajo control la fábrica más grande del cuerpo humano, el estómago, entonces los demás miembros se pueden manejar con facilidad.[10]

El Ayuno enseña respetar a lo consignado

El ayuno enseña cómo respetar las cosas confiadas a una persona, sean ocultas o públicas. Ya que no hay nadie más que Dios que haga a las personas abstenerse de las bendiciones proveídas, como comer y beber. El que ayuna respeta a lo largo de un día entero los límites de Dios. Aunque tenga todas las bendiciones bajo sus manos y que no haya nadie que lo observe sigue ayunando. Porque está lleno de sentimientos de respeto hacia su deuda con Dios. Y este comportamiento influye en toda la vida del creyente. Por consiguiente, una persona que ayuna, es siempre atento con todo lo que se le confía.

El Ayuno enseña la importancia de cumplir la palabra
El ayuno es una de las oraciones en la que se manifiesta de mejor manera el sentimiento de lealtad. El siervo, en ciertos tiempos va a dejar de hacer algunas cosas y de esta manera demostrará que es fiel a su palabra. Por tanto, con el ayuno desarrollará sus sentimientos de lealtad y esta será una parte de su ser. Y una persona que llega a este estado sería una estatua de lealtad tanto en su vida familiar e individual como social.

El Ayuno les enseña a las personas ser dignas

Gracias al ayuno, el hombre coloca barreras contra las preocupaciones diabólicas causadas por su nafs, lo toma bajo control e intenta dirigir el nafs. Así se abstiene de las comidas, las mujeres y las otras bendiciones mundanas y de esta manera, mantiene una vida digna y lejos de los sentimientos humanos y deseos causados por su nafs. Obtienen pues el sentimiento de dignidad que el Señor de los universos declara que es una aptitud de los creyentes: «De Dios es el poder y de Su Mensajero y de los creyentes, pero los hipócritas no saben» (Corán 63:8).

El Ayuno Enseña la Paciencia

Una de las ventajas principales del ayuno es el hecho de que les enseñe a los creyentes ser pacientes. Realizando el ayuno, los creyentes se someten a un período de formación, porque no comen cuando tienen ganas, no beben agua cuando sienten la sed y con paciencia dicen: «Estoy ayunando» cuando alguien les molesta. Mientras así es como se atan las manos, los pies, la lengua, los labios y los oídos, y si conservan la paciencia se hace realidad el Buraq, un corcel alado, para ellos en su viaje hacia Dios se hacen dignos de ganar Su placer.

El Ayuno Enseña la Perseverancia y la Resistencia

Las personas pueden perder todo lo que tienen: su riqueza, sus amigos y hasta sus hijos. Pueden pasar a ser pobres y miserables en cualquier momento, en todas partes. Pueden sufrir penas incesantes de repente. Así que, tienen que preparar su cuerpo y alma para tales desgracias inesperadas.

Los que realizan el ayuno están listos y preparados para tales calamidades mostrando paciencia contra las fuentes más básicas de angustia tales como el hambre y la sed y acostumbrar su cuerpo y alma para los acontecimientos y situaciones más dolorosos que deberían afrontar en el futuro. En caso de tal aflicción, no pierden fácilmente la fe ni abandonan la lucha para conseguir mejores condiciones. Perseveran y luchan contra los problemas, las dificultades y los tormentos.

Además, el ayuno moldea y reforma el alma de manera más rápida y le concede al que ayuna un carácter fuerte, resuelto e inflexible. La persona que ayuna no se preocupa por los dolores mundanos ni tampoco comete injusticia. Por lo tanto, el ayuno entrena al que ayuna de una manera que éste nunca deja sus principios por ninguna ganancia mundana. Este es el perfecto e ideal carácter que es definido y elogiado por el Islam.

El Ayuno Hace Adquirir Sentido de Orden y Armonía

El ayuno provee al que ayuna un sentido de orden y armoní¬a. Comer y beber en ciertos tiempos como la observación sahur (la última comida de noche antes de comenzar el ayuno) y el desayuno”iftar” en tiempos definidos les concede a los que ayunan una vida más ordenada y armoniosa. Los creyentes se hacen más impacientes para observar las oraciones diarias en el justo tiempo predeterminado para cada rezo. También, realizan el rezo de la congregación (tarawih), que se hace sólo en el Ramadán, el mes de ayuno. Esta práctica de ayuno trae disciplina y armoní¬a a la vida de los creyentes.

www.islamenlinea.com


# Posté le jeudi 11 septembre 2008 08:26

EL AYUNO ( Saum)

EL AYUNO ( Saum)
Otra característica moral y espiritual, única del Islam, es la institución prescrita del Ayuno. Definida literalmente, ayunar significa abstenerse « completamente » de alimentos, bebidas, relaciones sexuales íntimas y tabaco, desde antes del amanecer hasta el anochecer, durante todo el mes del Ramadán, el noveno mes del año islámico. Pero si limitamos el significado del Ayuno Islámico a este sentido literal, cometeríamos un triste error.

Cuando el Islam introdujo este precepto, sin par, plantó un árbol continuamente creciente, de infinita virtud e invalorables frutos. He aquí una explicación del significado espiritual del ayuno Islámico:


1 . Enseña al hombre el principio del amor sincero, porque cuando observa el Ayuno lo hace imbuido por profundo amor a Dios. Y el hombre que ama a Dios, de verdad, es un hombre que sabe realmente lo que el amor representa.

2 . Proporciona al hombre un sentido creador de esperanza y una visión optimista de la vida, porque cuando ayuna confía en agradar a Dios y busca Su gracia.

3 . Infunde en el hombre una virtud genuina de devoción eficaz, dedicación honrada y proximidad a Dios, porque cuando ayuna lo hace por Dios y sólo por Su amor.

4 . Cultiva en el hombre una conciencia vigilante y profunda, porque la persona que ayuna mantiene su ayuno, tanto en privado como en público. Especialmente en el ayuno, no existe autoridad mundana que verifique el comportamiento del hombre ni le obligue a observar la abstinencia. Lo guarda por agradar a Dios y satisfacer su propia conciencia, siendo fiel en público y en privado. No hay mejor manera de cultivar en el hombre una firme conciencia.

5 . Inculca al hombre la paciencia y el altruismo, porque cuando ayuna siente el dolor de la privación, que sobrelleva pacientemente. Es cierto que esta privación puede ser sólo temporal, más no cabe duda que la experiencia la haga darse cuenta de los severos efectos de este dolor en otros, que pueden verse carentes de medios esenciales durante días, o semanas, o quizá meses seguidos. La significación de esta experiencia en un sentido social y humanitario radica en que la persona se conduele con su prójimo y responde a sus necesidades, mucho más rápidamente que cualquier otra. Y eso constituye expresión elocuente de altruismo y verdadera condolencia.

6 . Da una lección real de moderación y fuerza de voluntad. La persona que observa correctamente el ayuno es, desde luego, un hombre que puede disciplinar sus deseos apasionados y colocarse por encima de las tentaciones físicas. Es el hombre de personalidad y carácter, el hombre de fuerza de voluntad y determinación.

7 . Proporciona al hombre un alma transparente y trascendente, una mente clara para pensar y un cuerpo ligero para moverse y actuar. Todo ello es el resultado infalible de llevar ligero el estómago. Testimonian este hecho las instrucciones médicas, las reglas biológicas y la experiencia intelectual.

8 . Muestra al hombre una nueva forma de ahorrar inteligentemente y gastar con acierto, porque el comer menos cantidades, o menos comidas; gasta normalmente menos dinero y esfuerzo. Y esto es un beneficio espiritual basado en la economía y en los presupuestos domésticos.

9 . Permite al hombre elaborar una madura capacidad de adaptación. Podemos entender fácilmente la cuestión una vez que nos demos cuenta de que el ayuno hace al hombre cambiar todo el curso de su vida diaria. Cuando hace el cambio se adapta, de modo natural, a un nuevo sistema, y se dispone a satisfacer las nuevas reglas. Le permite desarrollar, a largo plazo, un inteligente sentido de adaptabilidad y una energía propia, para vencer los impredecibles avatares de la existencia. Un hombre que estima el valor y la adaptabilidad constructiva apreciará, fácilmente, los efectos del ayuno a este respecto.

10 . Afirma en el hombre la disciplina y la supervivencia saludable. Cuando una persona observa regularmente el ayuno, en días consecutivos del Mes Sagrado y en los Meses Sagrados de los años sucesivos, está aplicándose ciertamente una elevada forma de disciplina y un excelente sentido del orden. De modo similar, cuando aligera su estómago y descansa su sistema digestivo está asegurando desde luego el cuerpo, y no digamos el alma, contra todos los perjuicios resultantes de los excesos estomacales. Puede estar seguro de que esta forma de descanso mantendrá su cuerpo libre de desórdenes y trastornos habituales, su alma continuará resplandeciente de pureza y paz.

11 . Crea en el hombre el auténtico espíritu de pertenencia social, de unidad y fraternidad, de igualdad ante Dios y ante la Ley. Este espíritu es la consecuencia natural del hecho de que cuando el hombre ayuna siente que está uniendo a toda la sociedad musulmana, al observar el mismo deber, en igual manera, en idéntico momento, por los mismos motivos y para el mismo fin. Ningún sociólogo puede decir que haya habido un periodo alguno de la historia algo comparable a esta hermosa institución del Islam. Los pueblos han aclamado a través de los tiempos destacados valores, unidad, hermandad, igualdad , pero ! Qué poco eco ha recibido su voz, y qué escaso éxito ha obtenido! Dónde pueden encontrar sus metas, sin la luz guiadora del Islam ?.

12 . Es un mandato Divino de autocontrol y seguridad en uno mismo para mantener la dignidad y la libertad humana, para alcanzar la victoria y la paz. Estos resultados nunca dejan de manifestarse como realidad viva, en el corazón de la persona que sabe mantener el Ayuno. Cuando ayuna correctamente ejerce el control de sí, domina sus pasiones, disciplina sus deseos y resiste todas las tentaciones del mal. Ello le pone en situación de tranquilizarse, de restaurar su dignidad e integridad y conseguir la libertad frente a la esclavitud del pecado. De esta manera, consigue la paz interior, que es la fuente de la paz permanente con Dios y consecuentemente, la paz con el universo entero.

¿ Quién debe Ayunar ?

El Ayuno del Ramadán tiene carácter obligatorio para todo musulmán, hombre o mujer, que reúna estas condiciones:

1 . Encontrarse en buen estado mental y físico, lo que significa estar sano y capacitado.
2 . Ser mayor de edad, haber llegado a la pubertad y poseer capacidad de discernimiento, lo que se produce normalmente alrededor de los 14 años. Debe estimularse a los niños menores a iniciar esta práctica, a niveles sencillos, para que cuando cumplan la edad de la pubertad se encuentren, mental y físicamente, preparados para observar el Ayuno.
3. Estar bastante seguro de que el Ayuno no producirá ningún daño físico ni mental aparte de las reacciones normales ante el hambre, la sed, etc.
4. No estar viajando a una distancia aproximada de 50 millas o más del domicilio permanente o de la cuidad en la que vive.

Exención del Ayuno

Las anteriores condiciones excluyen las categorías siguientes:

1 . Los niños que no han alcanzado la edad de la pubertad y la capacidad de discernimiento.
2 . Las personas enfermas que no son responsables de sus actos. Los individuos de estas dos categorías quedan eximidos de la obligación del Ayuno, no pudiéndoseles exigir compensación o sustitución alguna.
3 . Los hombres y mujeres muy mayores, débiles para contraer la obligación del Ayuno y soportar sus privaciones. Estas personas están eximidas de este deber, pero deben ofrecer, al menos, a un musulmán necesitado, una comida completa ordinaria o su valor por persona y día. Esta compensación indica que, siempre que puedan Ayunar, aún cuando sea un sólo día al mes, deberán hacerlo y compensar el resto. De lo contrario son culpables de negligencia.
4 . Los enfermos cuya salud pueda verse severamente afectada por observancia del ayuno. Puede aplazar al Ayuno a una fecha posterior mientras estén enfermos y dar compensación día por día.
5 . Quienes se encuentren viajando distancias de unas 50 millas o más. En este caso sólo pueden interrumpir el Ayuno temporalmente durante su viaje y renudarlo más adelante, día por día. Pero, dice el Corán, que es preferible que mantengan el Ayuno siempre que ello no les cree dificultades extraordinarias.
6 . Las mujeres embarazadas y las que amamantan a su hijo pueden también interrumpir el Ayuno, si su observancia pone en riesgo su propia salud o la de sus hijos. Aunque, deben seguir el Ayuno en otro momento día por día.
7 . Las mujeres en período de menstruación ( con máximo de diez días ) o de parto ( con máximo de 40 días). A ellas no les está permitido Ayunar, aún cuando puedan y deseen hacerlo. Deberán aplazar el Ayuno hasta su recuperación y seguirlo después día por día.

Conviene entender que, en este caso como en todos los demás compromisos islámicos, debe quedar muy clara la intención de que esta acción se toma por obediencia a Dios, en respuesta a Su mandato y por amor a Él.

La ingestión intencionada de comida o bebida, el fumar, o la indulgencia con cualquier relación sexual íntima y, el dejar que algo pase de la boca a las partes interiores del cuerpo, anula el Ayuno de cualquier día del Ramadán. Y si ello se hace de forma deliberada sin ninguna razón legítima, el castigo consiste en observar el Ayuno durante sesenta días consecutivos o , como segunda alternativa, alimentar suficientemente a sesenta pobres, además de observar un Ayuno de tantos días cuentos fueron interrumpidos.

Cuando se rompe el Ayuno en días que no sean los del Ramadán por una razón legítima como las clasificadas bajo el título « Exención » anterior, la persona en cuestión deberá compensar ese Ayuno más adelante tantos días cuantos no fueron guardados.

Si, por error, alguien hace algo que rompe un Ayuno normal, su observancia no queda anulada y sigue siendo válido siempre que cese de hacerlo en el momento en que se dé cuenta de ello.

A la terminación del Ayuno del Ramadán, debe repetirse la caridad especial conocida como Sadaqatul-fitr ( Caridad del Cese del Ayuno para los pobres).

Recomendaciones Generales

El Profeta Muhammad ( qué la paz y las bendiciones de Dios sean con él) recomienda enérgicamente se sigan estas normas, especialmente durante el Ramadán :

1 . Tomar una comida lígera antes del amanecer, conocida como « Suhur ».

2 . Para romper el Ayuno es recomendable empezar con tres dátiles y beber agua justo después de la puesta del sol diciendo esta oración : « Al-Lahumma Laka Sumna, Wa 'ala Rizqika Aftarna » ( ! Oh, Dios ! Por Ti hemos ayunado y ahora rompemos el Ayuno con el alimento que Tu nos has dado ) .

3 . Hacer las comidas tan ligeras como sea posible, porque, como dice el profeta Muhammad (PBSE), lo peor que puede hacer el hombre es llenar su estómago.

4 . Observar la oración superogatoria conocida como « Tarawih » .

5 . Intercambiar los encuentros sociales e intensificar los servicios humanitarios.

6 . Incrementar el estudio y la recitación del Corán.

7 . Ejercer la máxima paciencia y humildad.

8 . Ser extraordinariamente cauto en el empleo de los sentidos, la mente, y especialmente, la lengua; abstenerse de charlas banales y chismosas y evitar todos los movimientos sospechosos.

fuente: www.islamenlinea.com

# Posté le jeudi 11 septembre 2008 07:44

Modifié le jeudi 11 septembre 2008 08:11